Internet libre para todos

Muchos al hablar del Internet suelen usar la analogía de que el Internet es como una autopista, o directamente, es la super autopista de la información y es claro ver los paralelos, las autopistas unen localidades que antes estaban separada y permiten un tráfico libre de los paquetes de información como si estos fueran pequeños coches metafóricos.

Pero ¿que tal si ese tráfico no es tan libre? Siempre se ha dicho que el conocimiento es poder, pero controlar el conocimiento da casi la misma cantidad de poder y muchos han visto en el Internet una apetecible herramienta de control a la cual echar la mano. Si nos ponemos en la metáfora de la autopista, es como si alguien desee colocar un peaje para controlar el tráfico de la misma. En el mundo real el peaje es algo necesario, pues sirve para costear el mantenimiento de la autopista, pero en el Internet este peaje virtual sería solo para controlar el tráfico de la información.

Muchas compañías mal intencionadas que proveen Internet han intentado crear mecanismos de control de este tipo, donde cierto contenido o contenido de cierta procedencia sería ralentizado o detenido a menos que su proveedor o el usuario cancelen una tarifa adicional. Muchas otras compañías han salido a la defensa de la idea del Internet libre, donde no importa si quieras ver una receta de cocina o videos de cabras gritonas, todo el contenido debe viajar a la misma velocidad. Coartarlo es solo un agravio para el usuario y una forma de intentar lucrarse de lo que debe ser un derecho y no una fuente de ingreso, porque ya el acceso al Internet es pagado por el usuario, no es justo ni válido requerir pagos extra.